Esta fragancia es un homenaje a la libertad y a la belleza indómita de los paisajes naturales, diseñada para quienes poseen una elegancia orgánica y una personalidad auténtica. Evoca la serenidad de un amanecer en un prado infinito, proyectando una imagen de sofisticación natural y una armonía vibrante que se despliega con una frescura cautivadora, ideal para dejar una estela de pureza, carácter luminoso y un aura de distinción serena que conecta los sentidos con la fuerza y el equilibrio de la tierra en su estado más puro.
Notas:
Salida: Incienso de Olíbano (Franquincienso), Mandarina, Bergamota y Manzana: Una apertura mística y sumamente radiante donde la profundidad espiritual del incienso se ilumina con la chispa cítrica de la mandarina y la frescura jugosa de la manzana, logrando un inicio dinámico que despierta los sentidos con una energía sofisticada.
Corazón: Cardamomo, Flor de Azahar del Naranjo y Rosa: El cuerpo despliega un carácter noble y especiado, donde la calidez del cardamomo se entrelaza con la elegancia clásica de la rosa y la luminosidad del azahar, aportando una textura equilibrada, rica y de una sofisticación sumamente atractiva.
Fondo: Vainilla, Almizcle, Ambroxan, Madera de Gaiac y Cedro: El cierre se asienta sobre una base sólida y envolvente de fijación excepcional, donde la dulzura de la vainilla y la modernidad del ambroxan se funden con la robustez de las maderas nobles, sellando la composición con una estela persistente y un rastro de lujo absoluto.







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