Esta fragancia se despliega como un ritual sagrado bajo un cielo estrellado, donde el aire se carga de una energía ancestral y profundamente magnética. Es una composición que equilibra la chispa punzante de la naturaleza con una profundidad resinosa y aterciopelada, envolviendo a quien la porta en un aura de autoridad serena y misterio sofisticado que parece vibrar sobre la piel con una elegancia oscura y una presencia inolvidable.
Salida: Especias, Incienso, Jengibre y Bergamota: Una apertura vibrante y punzante que combina el frescor cítrico con el calor seco de las resinas quemadas, aportando una luminosidad mística desde el primer instante.
Corazón: Rosa de mayo: Un cuerpo floral único y sumamente refinado que aporta una textura sedosa y una delicadeza clásica, equilibrando la fuerza de las especias con una suavidad romántica y suntuosa.
Fondo: Regaliz, Mirra, Haba tonka, Sándalo, Madera de oud y Pachulí: Una base densa, dulce y profundamente amaderada que sella la composición con una estela persistente y balsámica, asegurando una fijación impecable y una nobleza absoluta.







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